Televisión pública

24 05 2010

Como todos sabemos la función de la televisión en la sociedad es conformar unas pautas culturales, canalizar la libertad de expresión y el derecho a la información. También transmite valores y canaliza la información política, además de ser un instrumento indispensable para la relación con la ciudadanía. La principal clasificación que la sociedad hace de esta televisión es: televisión pública y televisión privada. La televisión pública existe en todos los países y en cada uno de ellos tiene una función asignada para el servicio público. Por lo que este tipo de televisiones trata de mostrarse neutral frente a los diferentes acontecimientos que se dan en la sociedad, ya que supuestamente están financiadas y debe de satisfacer las exigencias de la totalidad o al menos la mayoría de esta. De esta manera, muestra el punto de equilibrio entre los conflictos que se dan dentro de la compleja sociedad  en la que nos encontramos.

La competencia con la televisión privada ha llevado a la televisión pública el plantearse la reestructuración de sus programas y su cadena en general. Así pues, uno de los primeros cambios que estos han realizado ha sido la eliminación de la publicidad. Esta eliminación beneficia a las privadas, ya que tienen una mayor variedad de publicidad para ofrecer en sus cadenas, pero también le ha conllevado a la televisión pública a crear muchos más programas para poder rellenar el tiempo que la publicidad ocupaba. Así pues, lucha por conseguir una televisión atractiva y llamativa para un público que cada vez busca y le interesan más el morbo y el espectáculo que los programas culturales e informativos, por lo que la televisión privada va ganando terrenos gracias a sus realities, programas del corazón entre otros. Al contrario de la pública que no responde con exactitud a las necesidades de entretenimiento de la sociedad a pesar de tratar diferentes temas y diversidad de canales.

Centrándonos en una parte de la sociedad muy concreta como son los jóvenes, la televisión pública no responde a sus necesidades pues creo que no cumple con su función en este grupo de la sociedad, ya que la programación que emite no muestra la realidad con la que ellos se sienten identificados, parece como si se centraran solo en un sector de la sociedad y descuidaran a otros. Desde mi punto de vista, esto supone una disfunción de la televisión dentro de  nuestra sociedad.

No obstante esta decisión de no optar por una programación que se acerque más al morbo y al espectáculo puede resultar beneficiosa para el sector de la sociedad en el que nos hemos centrado. Habíamos llegado a un punto con las televisiones privadas que se necesitaba de alguna figura en contraposición, que apostara por una programación diferente y con más contenido cultural e informativo.

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Beneficios de la televisión pública

24 05 2010

Como hemos comentado en entradas anteriores, los medios de comunicación son fuertemente dependientes de los ingresos que reciben de la publicidad. Esta busca espacios publicitarios según la cantidad y las características de la audiencia de la programación emitida. E incluso en muchos casos no es la publicidad la que se adapta al medio, es el medio el que se adapta a ella, emitiendo programas con ciertas características para determinado público.

Hoy en día, conocemos un modelo de televisión pública en el que se ha eliminado la publicidad (el de TVE), de forma que entendemos sistemáticamente que el interés por la emisión de algunos programas desaparece y se goza de total libertad, sin presiones económicas ni políticas (supuestamente), para ofrecer una programación distinta. A lo que nos referimos con programación distinta en otras entradas es a emisiones que muestran un mayor interés cultural, formativo; en definitiva, que los medios muestren una preocupación por el público del que viven y no por la publicidad de la que viven, como es el caso de Tele5, medio publicitario por excelencia, que le ha llevado a tener en su parrilla una serie de programas verdaderamente cuestionables éticamente.

TVE ha llegado al punto de poder ofertar una mejor programación, está consiguiendo modificar roles y estereotipos, así también como proyectar una cultura educativa y de bienestar social. Pero la gran pregunta es si es necesario erradicar la publicidad de la televisión para llegar a conseguirlo. Y tristemente parece ser que hemos sido testigos del resurgir de esta cadena pública y todo a raíz de la desaparición de la publicidad en la misma. Todo esto hace pensar que sin esta radical solución, esta cadena hubiera ido en declive día a día. Pero por ahora esta manteniéndose a flote y de forma muy estable y poderosa.

Como todo, hay una parte buena. Las cadenas privadas no están ciegas, y han observado el fenómeno TVE estos últimos meses. Concluyendo que una mejor oferta televisiva conlleva a un aumento considerable de audiencia y líder casi todas las noches. Estas no pueden gozar de la libertad de suprimir la publicidad de sus espacios por lo que se han de plantear una remodelación de su oferta sin prescindir de su mayor fuente de ingresos. Desde nuestra postura de publicitarios defendemos la existencia de publicidad en el medio pero como todo modelo puede sufrir cambios, o en este caso debería sufrirlos si su fin es mejorar, avanzar y ayudar a la sociedad que les alimenta.

Con todo ello podemos afirmar que la existencia de la televisión pública puede resultar beneficiosa para que las cadenas privadas se planteen su forma de existencia y supervivencia, mostrando que puede ser posible una mejora en su oferta. Así que defendemos su existencia por el mero hecho de predicar con el ejemplo aunque goce de otros medios de financiación que las privadas no pueden.